por ANTONIO RODRIGUEZ el Mar Abr 07, 2009 9:11 am
O cuando dice:
Mandó el Rubio a sus hombres “dar la vuelta” y entró en una calle tan estrecha, en forma de embudo, que casi sin darse cuenta, de pronto, el enorme paso se quedó encajonado, prisionero. A pesar del esfuerzo ímprobo de capataz y cargadores no había manera de que pudiera continuar su marcha, pues las cruces de ambos ladrones tocaban los balcones haciendo imposible pasar entre ellos. Imagínense la escena: el paso detenido y encajonado, el público impacientándose, los dirigentes cofrades del Perdón nerviosos por el incidente, y el capataz con los brazos en jarras mirando la mole, pensativo sobre cual sería la mejor solución a aplicar en este complicado caso.